martes, 26 de abril de 2016

Ser trans en el Perú

El tema trans es variado y complejo en extremo. Muchos son los factores que juegan en esta identidad. Porque hablamos de identidades, de personas, de seres humanos. No de caprichos ni alucinaciones como  muchos profesionales y la sociedad creen. El asunto es complejo y más aún para nosotras y nosotros, hombres y mujeres con la etiqueta de “trans”
En el inicio, está la cuestión de las hormonas. Las 4 a 6 semanas primeras de la gestación todos somos mujer. Todos. Y todas. Luego viene la diferenciación que dará una forma masculina o femenina a nuestros cuerpos físicos. Pero eso es otra historia. El tema  trans viene mucho más adentro que un cuerpo. Porque somos eso, alma y no sólo cuerpo.
Está la creencia falsa y fuertemente arraigada de “¡Cómo va a saber si es hombre o mujer si sólo tiene 8 años!”. Y sí. Se sabe. Se siente. No se cree. Cada quien es libre de creer lo que desee. Pero cada quien es lo que es. Y entre una cosa y otra, hay una enorme diferencia. Ser y creer son antagónicos
No se nos permite estudiar ni trabajar como cualquiera. Tenemos o tenemos que encajar en sus moldes. Pelo corto, terno y camisa si pareceshombre, vestido y tacos si pareces mujer. Blanco o negro. Nada de grises. En la naturaleza no existe el blanco y negro. La diversidad es precisamente la norma. Nada es igual, todo es diferente. Y con frecuencia, nada es lo que parece.
Queremos estudiar con dignidad, y eso significa, que si sé que soy mujer, me vestiré y comportaré como tal. Y si sé que soy hombre, lo mismo. Una vez más: la etiqueta de tras es para que ustedes, los demás, puedan comprender algo, al menos, de lo que somos y lo que nos pasa.
TRANS
En la universidad me la pasé pidiendo a mis docentes uno a  uno, antes de empezar el ciclo, que me hicieran el favor de llamarme Andrea Gabriela delante de mis compañeros y en su registro de borrador. Es la mayor indignación que puede suceder. Docente por docente. Curso por curso. Tuve suerte. Otras y otros, no.
Ya en la parte jurídica es peor. Tengo en mi DNI foto y firma de mujer. Una vez más, tuve suerte. A muchas chicas trans se les niega ese derecho. De llevar la foto con la que van por ahí en el día a día. Ridículo por completo. Pero no mis nombres ni mi sexo. Para eso, juicio. Y a ver qué juez me toca. Comprar una dirección e irme a 300 kilómetros de donde vivo para que no me digan nada, sea legal, y rápido. Eso es indigno. Por donde lo miren. Nadie quiere confundir a nadie, como lo dice en la sentencia del Tribunal Constitucional del Perú, de mayo de 2014. Podemos tener todas y cada una de las características del género al que sabemos que pertenecemos. Podemos habernos hecho las cien mil cirugías. Pero el sexo no lo podemos cambiar. Así presentemos 70 peritos psicológicos y psiquiátricos. No podemos cambiar esa parte del DNI. Para no confundir, dicen en el Tribunal. Eso tiene que cambiar.
Ya es bastante con las ofensas, falsas amistades, los “no” a un trabajo sólo por ser quienes somos en verdad. Ya es demasiado con ir “explicando” lo que nos pasa. Ya es suficiente. Basta. Tratarnos con amor a nosotras y nosotros mismos es el primer paso. El segundo, viene de ti.
(*) Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Peruana.
publicado en: http://sinetiquetas.org/