domingo, 14 de agosto de 2016

La Palma resurge tras la tragedia del incendio

PESE AL ESPANTOSO INCENDIO QUE SE COBRÓ LA VIDA DE UNA PERSONA Y QUEMÓ PARTE DEL MONTE DE LA ISLA, LA PALMA SE MANTIENE COMO UNO DE LOS DESTINOS PREFERIDOS DE LOS VIAJEROS MÁS CHIC.

POR:NACHO FRESNO
La Isla Bonita, que así es como es conocida en todo el mundo, tiene motivos más que suficientes para presumir con orgullo de ese título. Tristemente, estos días pasados ha sido noticia por el espantoso incendio que acabó con la vida de una persona y ha calcinado más de 4.800 hectáreas. Pero esa tragedia no puede acabar con la belleza de esta isla. Es una de las más desconocidas del archipiélago canario, y precisamente es ahí donde radica su encanto. Encanto que la ha convertido en el destino de moda para todos los que no quieren salir en los medios. Pero, además, es el rincón elegido por Manolo Blahnik para descansar e, incluso, inspirarse. No en vano, nació en la capital isleña, Santa Cruz de La Palma.
Su orografía llena de contrastes, con más de 1.000 kilómetros de senderos para montañistas; bosques espectaculares [según los más reputados botánicos, toda la isla está entre las zonas más ricas del mundo en cuanto a especies endémicas se refiere] como Los Tilos, de la Era Terciaria, o el Cubo de la Galga; su imponente Caldera de Taburiente; las negras playas de arena volcánica; su cielo protegido por ley; su espectacular mar de nubes en las cumbres [se produce por la condensación de los vientos alisios, que dejan las nubes atrapadas en un lado de la isla y bajan en forma de cascada por la otra]... Todo esto, unido a que se haya salvado del turismo masivo, convirtiéndose en un refugio secreto, hacen de La Palma un destino ideal para que vivas el verano más premium de tu vida. Bueno, el verano o el otoño e invierno, pues la isla, por su clima, es perfecta para todo el año


Como hemos dicho, La Palma es el destino de moda de muchos personajes que prefieren guardar el anonimato. Por eso no es extraño encontrarse paseando por sus pueblos, o entre las montañas, a músicos que igual una semana antes han estado tocando en las más exclusivas salas de Londres o Nueva York. También a escritores o pintores que tienen casa en Los Llanos o Santa Cruz –muchas veces solo para ofrecérselas a sus amigos– o a cantantes y actores que visitaron la isla por trabajo, y que decidieron volver a descansar. Porque esa es otra de las cosas que la definen: quien va, quiere volver
Pero además de todo esto, tiene otra cosa de la que no pueden presumir muchos destinos de sol: historia. Al igual que ocurrió a comienzos del siglo XX con Capri [años en los que la intelectualidad y la realeza europeas quedaron fascinadas tanto con la belleza como con el pasado de la isla italiana], en los últimos años son muchos los personajes que se han quedado atrapados por la riquísima historia de una isla que durante los siglos XVII y XVIII fue puerto clave en el comercio con América. Ello dejó entre sus pueblos un ingente patrimonio artístico, que sorprende a todo aquel que pasea por sus calles, que queda deslumbrado cuando en la localidad más remota descubre tesoros que hacen que el visitante no quiera ser catalogado como turista –término asociado a la chancla y a la sombrilla– sino como huésped
También hemos apuntado que el clima es otro plus. Estamos en un minicontinente lleno de microclimas. Y si uno sube a las zonas más altas del norte, se encuentra con un paisaje que es un frondoso vergel. Pero si quiere terminar el día en cualquiera de sus playas, no debe olvidar la toalla y el protector solar. Todo esto da una riqueza añadida al lugar, no solo en vegetación sino incluso arquitectónicamente, pues sus pequeños y variados pueblos llevan cinco siglos adaptándose a las necesidades climatológicas. Si los edificios es cierto que tienen una base de lo que se entiende como ‘estilo canario’, también lo es que no es lo mismo vivir en las zonas de Tijarafe, Barlovento o Los Sauces que cerca de los volcanes del sur [el Teneguía, en Fuencaliente, es el último que ha entrado en erupción en España, en 1971] o en las elegantes y palaciegas calles de Santa Cruz de La Palma o en el Valle de Aridane. Hay mucho para elegir. Y todo, de moda... 
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