viernes, 11 de noviembre de 2016

EL VATICANO PIDE A LOS OBISPOS MEXICANOS QUE REBAJEN EL TONO HOMÓFOBO

por  Mafia Rosa

Parece ser más una maniobra de marketing y una guerra de divas entre el Vaticano y la Iglesia mexicana que un verdadero cambio de rumbo.


Este miércoles 9 de Noviembre comienza el debate en México en el que se analiza la propuesta de modificar la Constitución para autorizar el matrimonio igualitario en todo el país. Ya sabéis que desde que el presidente Peña Nieto anunció su intención de aprobarlo, se abrieron las puertas del infierno y se puso en marcha toda la maquinaria propagandística homófoba, manifestaciones, “ex-homosexuales” y todos los demás personajes del circo de los horrores cristiano que ya estamos acostumbrados a ver en todos los países. Por eso mismo nos extrañó mucho leer ayer en El País una noticia en la que se afirma que El Vaticano desautoriza la movilización antigay de los obispos mexicanos.
Pues sí, amiguitas. En el Vaticano hay más de alguna personita que está oligofrénica perdida.  Hace poco el papa Francisco, ese señor que según algunos de vosotros es tan moderno y con él las cosas han cambiado tantísimo, decía que estaba encantado con el trabajo sucio queestaban haciendo sus obispos en México. Pero ahora Franco Coppola, su nuncio (una especie de embajador) en el país, les ha dicho a esos mismos obispos que se relajen un poquito y que no exageren tanto con la homofobia, que se están pasando.
Lo que dijo Coppola exactamente fue “Los mexicanos, más que enfrentarse, hacer proclamas o marchas, tienen que sentarse a una mesa y hablarse. No hay que tratar estos temas con los ojos de una ideología“. Realmente tiene mucha guasa que haya dicho esto el representante de una institución que normalmente habla partiendo de la base de que lo suyo son verdades como puños y que todo lo que sea llevarle la contraria son ideologías que se deben quemar en la hoguera.  Ahora que ya han envenenado el país con sus manifestaciones y con todas las tonterías que han dicho curas y obispos, es cuando se ponen en el papel de señores buenecitos que vienen a sentarse a una mesa y dialogar las cosas.
La verdad es que no somos nada fans del papa Francisco y de sus maniobras de marketing, entre otras cosas porque es perfectamente capaz de decir una cosa y a continuación la contrariasin cortarse un pelo, que por otro lado es lo que te puedes permitir  sin despeinarte cuando tienes al espíritu santo a la prensa y a un montón de fieles-hooligans de tu lado y dispuestos a creerte cualquier cosa que digas.
Por otro lado, parece que en la sede de Roma están un poco hartos de los obipos más retrógrados que les están dando muy mala imagen, sobre todo en países como México donde tienen miedo de perder clientes que se escapan a otras creencias cristianas. El nuncio Coppola parece que ha llegado para frenar al cardenal Rivera, ese que hizo un ridiculo espantoso explicando para qué (no) sirve el ano, y su panda de más mejores amigas, los  obispos mexicanos más reaccionarios. Así que, queridas amigas, ¡sacad las palomitas y acomodaos en el sofá más próximo, porque estamos ante una guerra de divas de lo más clásica!.

En cualquier caso, aunque Coppola lleva muy poco tiempo en México, desde que ha llegado ya ha conseguido no caer nada bien al cardenal Rivera y el resto de su chupipandi. Aparte de obligar al cardenal a pedir disculpas sobre sus declaraciones sobre lo que debemos hacer o no cada uno con nuestros culitos, también ha dicho que los sacerdotes pederastas deben ser llevados ante la justicia y de ser posible curados de su enfermedad (por una vez, no hablan de curar enfermedades imaginarias). Desde que está en el  país ya  han llegado a su conocimiento unos dos o tres casos. Si además le sumamos que también ha dicho algo tan lógico pero que se pone poco en práctica como que la Iglesia mexicana debe ocuparse más de asuntos sociales y mucho menos de asuntos civiles en un país laico, comprendemos que no estará haciendo demasiados amigos entre los sectores más conservadores.