miércoles, 22 de marzo de 2017

SER LGTB+ EN EL DEPORTE

Volvemos a hablar sobre deporte. Y como nosotrxs no es que sepamos mucho sobre el tema, pero sí que nos interesa el colectivo LGTB+ dentro del deporte, quisimos contar con Iñaki, un buen amigo que anteriormente ya ha escrito en nuestro blog, para hablar de su visión dentro del deporte y alguna cosilla más. ¡Muchas gracias!
Hoy vuelvo para hablar de la vida como deportista siendo LGBT

Empecemos hablando de la vida de un deportista, es una bastante sacrificada, sinceramente muchas personas se pueden hacer una idea de lo que llega a suponer compaginar el deporte de competición con el resto de tareas que se deben realizar a lo largo del día. Os situaré brevemente en lo que era mi rutina desde los 11/12 años, despertaba e iba a clases como cualquiera habrá hecho, salía a las 14 o 15 dependiendo del día, para volver a casa a comer rápido y nada más acabar salir corriendo a preparar la mochila de entreno, salir de casa rápido para no perder el autobús y plantarme para entrenar a la hora, empezar el entreno y no salir hasta acabarlo, a veces con suerte a las 20 pero según pasan los años más bien a las 22.

De lunes a viernes esta era la rutina, intentando conciliar las clases con los entrenos. Luego llegaban los fines de semana, entrenando los sábados como mínimo una sesión de mañana que no acaba hasta cerca de las 14, luego había los sábados que a las 17 tenías que volver para doblar sesión, las semanas con su domingo para descansar y hacer de malabarista para poner en orden todo lo que debías hacer como el resto de compañeros de clase e intentar rescatar tu vida social fuera del deporte, pero luego había esos domingos en los que tocaba competir y bueno entonces ya sabías que te tocaba una larga tarde-noche para ponerte con todo lo retrasado o caer rendido en la cama…


Obviamente todo esto tiene sus recompensas, sino demasiado locos estamos aquellos que nos hemos dedicado a esto alguna vez.
Pero simplemente es para poneros en la piel de ese grupo de personas que deciden que su mundo gire entorno al deporte, que disfrutan de ello y tienen que sacrificar muchas cosas, solo pensar de llevar ese ritmo de vida estresa y agobia. Deben enfrentarse a situaciones que ni compañeros de clase comprenden, que mucho profesorado no quiere entender. Pero la recompensa reflejada en la mejora diaria e incluso los éxitos deportivos en forma de medalla para aquellos que más destacan. Pero
¿Qué pasa cuando de pronto una de estas personas empieza a notar que no encaja del todo en aquél lugar que consideraba su pequeño oasis?
Para muchos el deporte que decidimos practicar es nuestra gran pasión y lo necesitamos tanto como se puede necesitar el respirar, pero como a todos hay un pequeño momento de la vida que nos marca el punto de inflexión: la entrada en la adolescencia.
De pronto ese gran cambio hormonal, ese momento en el que esos primeros deseos aparecen y sin verlo venir ese adolescente se da cuenta que no encaja en esas bromas acerca de chicas que hacen sus compañeros de vestuario, o esa chica que no bebe los vientos por ese chico del equipo que es dos años mayor y sí lo hace por su novia. La nube se establece en el pequeño oasis y la inseguridad aparece por primera vez en el único lugar que te sentías indestructible.

    Es una situación extraña, una situación en la que cada individuo reacciona de maneras muy diferentes, por lo que he podido vivir y ver:
    • Tenemos personas que no aguantan y abandonan el deporte, la situación se hace insostenible el paraíso se convierte en un infierno. Es una triste realidad que se vive por culpa de una sociedad arcaica que nos marca unos roles que supuestamente debemos adoptar todas las personas, ese machismo y esa homofobia que se puede ver en todos los lados al entrar en el mundo del deporte todavía es más exagerado, pero lo peor es que se considera de lo más normal del mundo. Por suerte parece que a día de hoy se va tomando conciencia real y las cosas avanzan con buen rumbo.
    • Las hay que siguen, pero deciden mantener esos roles que el grupo impone consciente o inconscientemente, es su armadura, se ponen una máscara y reprimen todo para no desencajar y poder disfrutar de su gran pasión aunque haya que sacrificar algo por el camino. Luego con el tiempo la máscara se acaba rompiendo y entra de nuevo la confrontación de tener que abandonar o seguir y luchar por tu espacio.
    • Luego las hay que simplemente lo aceptan, tienen a sus amistades en el mundo del deporte y ese mundo por el que tanto luchan a diario no les va a decir que no pueden por su sexualidad o identidad de género, saben de sobra que son más que capaces de conseguir lo que todos merecemos y además con eso podrán ayudar a otras personas que se encuentren en su misma situación y así quizás reducir el número de personas que se ven obligadas a abandonar o se ven presionadas a ocultarse detrás de una máscara.
    Es triste, pensar que hasta hace apenas nada las realidades que ha tocado vivir a la mayoría de personas han sido las dos más negativas que comentaba, el mundo del deporte es uno que no quiere avanzar, se mantiene estoico dentro de unos valores bastante machistas y homófobos, dejando por el camino a deportistas que el mundo no llegará a conocer, deportistas que todo el mundo se está perdiendo por no ser capaces de quitarse la venda que no les deja ver con claridad la amplitud del mundo y de su gran belleza.
    Pero gracias a grandes deportistas, pero sobretodo grandes personas, a día de hoy tenemos en este mundo nombres famosos como el de Virginia Wade, Tom Daley, Nilla Fischer, Jason Collins y muchos más que están abriendo un camino por el que los y las deportisas no heterosexuales nos podamos ver reflejados, ver que por mucho que nos digan que el deporte no es algo para nosotras, es una gran mentira, que es el simple miedo de ver que los dogmas que se están aceptando a ciegas son falsos, que los gustos no afectan al rendimiento deportivo, que por muy obvio que suene aún hay mucha gente que sigue creyendo que esto afecta más que el sacrificar horas de ocio por horas de entreno diariamente, es como decir que a alguien porque le guste el chocolate va a ser mejor deportista que aquella persona a la que no le gusta.
    Luego quienes también no paran de luchar por el reconocimiento que se merecen dentro de la sociedad tenemos a las personas trans, terreno por el que por desgracia parece que nos cuesta avanzar aún más; también tenemos nombres propios como: Renée Richards, Caitlyn Jenner, Michelle Ann Duff, Philippa York, por poner unos ejemplos rápidamente.
    Quise también realizar una encuesta para ver como se ve a día de hoy la realidad de las personas LGBT en el mundo del deporte más allá de mi propia visión, a continuación os dejo imágenes con algunos de los resultados obtenidos:
    1

    2

    3

    5
    6