lunes, 26 de junio de 2017

La capital estrena bandera

Una enseña arcoíris, con más de 112.000 lazos de colores aportados por los ciudadanos luce en el Ayuntamiento por el World Pride

Más de 112.000 personas, de diversas nacionalidades y condiciones sexuales, han aportado su grano de arena para elaborar la bandera arcoíris que desde la mañana del lunes luce en el Palacio de Cibeles. Durante un mes (del 4 de mayo al 5 de junio) todos ellos acudiendo al espacio cultural CentroCentro para poner lazos de colores sobre una malla para tejer la bandera que ondea en Cibeles desde hoy. La primera vez que el Consistorio lució la bandera que representa al colectivo LGTBIQ fue en 2015, con Manuela Carmena (Ahora Madrid) al frente de la alcaldía. Gesto que ni Alberto Ruíz Gallardón ni Ana Botella (ambos del PP) tuvieron con el colectivo. En 2015, la Comunidad, gobernada por Cristina Cifuentes (PP) también hizó su bandera. 

"Ha colaborado gente que no se conocía de nada y entre los que se establecían conversaciones dispares. Vinieron desde militares hasta una mujer que trabaja de empleada doméstica en una casa y utilizaba los domingos para ayudar a poner lazos", explica una portavoz municipal. Para confeccionar la bandera se han utilizado 3,5 kilómetros de cinta por cada uno de los colores que la integran (rojo, naranja, amarillo, verde, azul, morado). En total son 72 metros cuadrados de bandera en la que se han utilizado 21 kilómetros de tela de los que han salido los más de 100.000 lazos de 20 cm cada uno.

"El arco iris del Orgullo estaba muy apagado y por eso vine a ayudar y contribuir a que vuelva a brillar como se merece", explica Rodrigo Enríquez, que es homosexual y asociado a COGAM. Enríquez cuenta que durante varios fines de semana fue más de 8 veces a ayudar a tejer la bandera y confiesa entre risas que debió de poner más de 1.000 lazos. Enríquez, natural de un pueblo pequeño de Castilla y León, confiesa que empezó a interesarse por la política y los temas LGTB desde que empezó a seguir a la alcaldesa Manuela Carmena en sus redes sociales. 

Miguel, un jubilado de 62 años, asegura que aunque no es homosexual ha querido ayudar a hacer la bandera porque "es un símbolo que de cierta manera ayudar a dar visibilidad a todo el mundo y evitar el rechazo". El madrileño admite que se enteró del proyecto porque sigue al Ayuntamiento en Facebook y asegura que en los más de 10 días que fue a CentroCentro puso miles de lazos. Además, apoya que en Madrid se celebre el World Pride porque opina "que es una buena manera dar la bienvenida a Madrid a los turistas".

El jubilado comenta que lo más bonito de haber sido parte del proyecto es la cantidad de gente diferente que ha tenido la oportunidad de conocer. "Estuve poniendo lazos con dos señoras japonesas, un médico especializado en dopaje, gente de Sudamérica e incluso una abuela que vino a colaborar con dos de sus nietos", explica. También espera que la nueva bandera, que ya luce en la fachada del Palacio de Cibeles, "se convierta en uno de los símbolos del WorlPride madrileño".

publicado en: ccaa.el/pais.comccaa
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